6.07.2016

Ascanio Cavallo, testigo de TESTIGO DE BACHELET

Todos los sombreros de Ascanio Cavallo


CAVALLO QUEDA AL MEDIO, NO SOLO ENTRE DOS EMPLEADORES, SINO TAMBIÉN ANTE LA OPINIÓN PÚBLICA Y ANTE SUS COLEGAS PERIODISTAS. ADEMÁS, ESTA SUCESIÓN DE HECHOS FORTUITOS LO COLOCA EN EL CENTRO DE LA ATENCIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA QUE AHORA PUEDE VER A LA LUZ DEL DÍA LA MULTIPLICIDAD DE SOMBREROS QUE CARGA SOBRE SUS HOMBROS ESTE DESTACADO PERIODISTA. SIRVE, ENTONCES, PARA EXHIBIR UN PROBLEMA NO DISCUTIDO NO SOLO EN LA SEDE DE REGULACIÓN DEL LOBBY, SINO MÁS AMPLIAMENTE EN EL ESPECTRO DE PRÁCTICAS DE LA ELITE.

El periodista Ascanio Cavallo es, con seguridad, uno de los más influyentes de su generación. Su pluma ágil e informada, siempre aguda y calculada, lo hacen uno de los analistas políticos imprescindibles para entender el acontecer del valle central. Sus libros, que van desde el cine a las crónicas, son también textos bien escritos y reflexionados. Sus libros La historia oculta del régimen militar, Historia oculta de la Transición, Los hombres de la transición y Golpe: 11 de Septiembre de 1973, por nombrar solo algunos, son ineludibles para entender a cabalidad lo ocurrido en Chile en los últimos 40 años. Vale la pena también el libro sobre su madre, escrito con notable sensibilidad y compasión. Su vida académica es también fecunda, habiendo sido docente en varios planteles universitarios y Decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez. En el mundo de los medios, Ascanio Cavallo ha sido director de la revista Hoy y del diario La Época. Actualmente es columnista del diario La Tercera, donde escribe sobre política contingente y de la revista Sábado, donde escribe sobre cine. En radios ha sido panelista del programa Terapia Chilensis de Radio Duna y, actualmente, en T13 Radio.

Actores-Red

Su capacidad de influencia y de aporte al debate público es inobjetable. Sin embargo, a este extenso curriculum debe agregarse un dato no menor. Ascanio Cavallo es, también socio director de Tironi y Asociados (fue su presidente), empresa que presta servicios de comunicación estratégica y lobby. Por años, uno de sus principales socios, el sociólogo Eugenio Tironi, negó que esta fuera una compañía de lobby. Sin embargo, en los registros públicos surgidos de la ley 20.730 se puede encontrar a la empresa Vanguardia Spa inscrita como lobbista ante la Subsecretaría de Energía, la Subsecretaría de Transportes y la Subsecretaría del Medio Ambiente. Tres puntos neurálgicos del Gobierno donde la empresa Vanguardia Spa reconoce ser lobbista. Además, la empresa se encuentra registrada como lobbista en los registros del Senado. Si el lector ingresa al sitio web de Vanguardia verá queen la misma página se reconoce: “En 2011, la empresa de comunicaciones Tironi Asociadosse integró a la propiedad de Vanguardia Comunicación. De este modo, ambas agencias sumaron una larga experiencia en la asesoría y gestión de comunicaciones, lo que hoy nos permite ofrecer un sólido análisis estratégico y una implementación especializada y efectiva”.
Es decir, una empresa cuya propiedad depende (en todo o en parte, no lo sabemos) de Tironi y Asociados se reconoce como lobbista en los registros legales habilitados para tales efectos. De este modo, no es gratuito decir que Cavallo es socio director de una empresa que tiene en el lobby uno de sus nichos. Lo interesante de esto es que, al mismo tiempo, Cavallo es asesor de la Cancillería en los temas referentes al litigio internacional con Bolivia. Esto ocurre dado que la ley 20.730 que regula el lobby no contempla ninguna inhabilidad ni incompatibilidad para que los directivos de las empresas de lobby no puedan, al mismo tiempo, prestar servicios al gobierno. Esta dualidad, entre lobbista y asesor, es uno de los síntomas más claros respecto a cómo la ley de lobby, en realidad, no regula a los lobbistas sino a las autoridades que reciben el lobby. De esta manera, las oficinas de lobby no tienen mayores cargas jurídicas que soportar.

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